El otro día me encontré a una persona que tiene dos nietos de esas edades (8 y 9 años) que jugaban en un club de fútbol y le pregunté por ellos: "¡Mis nietos! Ya han cambiado de club, no sé lo que pasa en Aragón con el fútbol base. El caso es que a los chicos, que a estas edades tienen que tener unos buenos recuerdos en el fútbol, algunas personas se empeñan en que no sean tan buenos", me decía con preocupación.
Esta conversación me hizo reflexionar profundamente, ya que para los chicos cambiar de manera brusca de entorno puede tener un fatal desenlace con la pérdida de la ilusión por el deporte. Por eso, las personas que son capaces de borrar estos buenos recuerdos de los niños tienen que desaparecer de estos cuentos infantiles o explicarles a los niños que hay lobos que se disfrazan con la piel de corderos.
Angel Bona (Afición, nº 105)
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